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El agua como derecho y los retos comunitarios en La Brigada

  • Foto del escritor: Paola Gómez
    Paola Gómez
  • 19 feb
  • 3 Min. de lectura

“Desde que me mudé hace 15 años no suministra el agua en mi sector”, comenta Zoila vecina de la colonia La Brigada, zona 7 de Mixco. La distribución del agua potable se ha convertido en motivo de controversia entre los residentes y han abierto un debate comunitario.

Jimmy Canel, egresado de la Escuela de Ingeniería Mecánica Industrial de la Universidad de San Carlos de Guatemala, durante una investigación para el diagnóstico y propuesta de mejora del sistema de agua potable en el municipio de Mixco, comparte que los sistemas de abastecimiento funcionan a través de pozos mecánicos y sistemas de gravedad, los cuales distribuyen el vital líquido a diferentes zonas.

En La Brigada, hay 4 pozos que abastecen mediante tuberías. Aunque vecinos aseguran que el reparto es por tiempo limitado, mientras Oscar Silvestre, encargado del suministro de agua en la zona 7 de Mixco, sostiene que el servicio es regular salvo en periodos de mantenimiento.

Residentes recurren al llenado de agua con cubeta.
Residentes recurren al llenado de agua con cubeta.

Las quejas por el deficiente servicio de agua se han vuelto recurrentes en la colonia y han generado tensión entre vecinos y autoridades municipales. La inconformidad no solo refleja molestias cotidianas, sino también una problemática estructural que afecta la calidad de vida de la comunidad.

“Los pozos necesitan mantenimiento, deben recibir limpieza cada 6 u 8 meses aproximadamente”, declara Silvestre. Ante los comentarios que recibe por parte de vecinos, afirma que convoca reuniones para notificar que el pozo no funcionará temporalmente. Mayormente asiste el Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) y algunos vecinos. Siendo un desafío en la comunicación, donde la participación activa podría ser clave para encontrar soluciones sostenibles.

Residentes con uso de tinacos y cisternas.
Residentes con uso de tinacos y cisternas.

Vecinos con entre 30 y 50 años de residencia en la colonia coinciden en que el servicio ya no es el mismo. Don Enrique, cuenta su experiencia sobre el suministro y ha disminuido notablemente durante los 50 años que vive en la colonia. Recurre a la compra de agua distribuida por camiones, entre sus hijos colaboran para comprar el llenado de una cisterna con un valor de Q.350.00.

La falta de organización vecinal también forma parte del problema. Paula, residente de uno de los sectores, manifestó estar dispuesta a acudir a la municipalidad para exponer la situación; sin embargo, señala que hacerlo sola tendría poco impacto, al referirse a la escasa asistencia a reuniones y gestiones colectivas.

Según relató, hace aproximadamente quince días el suministro se suspendió durante cuatro días, presuntamente, a un daño en la bomba del sistema. En una ocasión, la municipalidad distribuyo mediante una pipa en las viviendas del sector, aunque varios vecinos consideraron que no fue suficiente.

Residentes con uso de tinacos y cisternas
Residentes con uso de tinacos y cisternas

Algunas familias optaron por comprar agua adicional, pagando alrededor de Q10 por tonel, lo que representa un gasto extra no previsto. A pesar de las dificultades, los residentes deben cancelar una cuota anual aproximada de Q240 por el servicio.

Actualmente, el servicio se recibe de manera intermitente, un día sí y un día no o todos los días en distintos sectores; entre una, dos a tres horas.

El encargado del suministro explicó que los pozos requieren mantenimiento periódico y, en ocasiones, el cambio de repuestos. Según indicó, las interrupciones no suelen exceder una semana y, en algunos casos, pueden resolverse en un día.

Asimismo, manifestó que técnicamente no sería posible que el agua llegue a unas viviendas y a otras no, si todas pertenecen a la misma red de distribución.

Reducción del flujo de agua.
Reducción del flujo de agua.

Sin embargo, dentro de la colonia algunos vecinos mencionan el uso de bombas domésticas para aumentar la presión, práctica que podría incidir en la disminución del flujo de agua en otras casas. A ello se suma el cuestionamiento sobre la venta de agua purificada en la colonia, actividad que —según el encargado— debería contar con supervisión de las autoridades de salud para garantizar su procedencia y calidad.

Más allá de las versiones encontradas, el acceso al agua potable representa un derecho fundamental y un servicio básico indispensable para la calidad de vida. Garantizar su distribución equitativa y transparente no solo depende del mantenimiento de los pozos, sino también del compromiso colectivo y la supervisión adecuada de las actividades relacionadas con el recurso.

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